#La magia de la educación: que pase el siguiente truco


    Hoy me atrevo a hacer una reflexión en alto. Osadía se llama. No es mi fuerte pero, de vez en cuando, lo necesito porque me sitúa, me centra, da sentido a lo que hago. Y como toda buena reflexión, nace de un instante de ojos cerrados. Los cierro e imagino la escuela que sueño... Una escuela que, durante unos segundos, a veces minutos y alguna que otra hora, por arte de magia, se convierte en realidad cada vez que me atrevo al cambio. En esa escuela los alumnos, trabajando en equipo, disfrutan de aprender y crear cosas nuevas, disfrutan de reconocer y usar todos sus talentos y de ponerlos al servicio de los demás... En esa escuela los más ágiles ayudan a los menos ágiles y los menos ágiles descubren que no son menos, que solo han tardado un poco más en encontrar sus superpoderes ocultos. Alumnos que disfrutan en la ESCUELA como disfrutan de la VIDA. Porque la ESCUELA es VIDA. Pero la nueva escuela. No la del profesor que dicta, ordena y manda. No la de los deberes. No la de los exámenes. No la del reglamento de régimen interno. Porque la escuela no manda deberes, propone placeres. Porque la escuela no examina a nadie, valora y acompaña a todos. Porque la escuela no crea normas, sino que favorece el sentido común y la convivencia... Y nosotros, maestros, profesores, somos los magos que, con nuestros 'trucos', transformamos deberes en placeres y obligaciones en devociones. Somos los que acompañamos. Somos modelo de sentido común y convivencia... Y como los 'trucos' no salen a la primera, hay que seguir intentándolo. Una y otra vez. Con pasión y emoción. Porque somos ejemplo. Ejemplo de que disfrutamos aprendiendo, de que la pasión nos mueve, de que creemos en la magia. Porque la magia existe. La nueva escuela existe. La que siempre debió existir. ¡Que pase el siguiente 'truco'!. Abro los ojos. Vuelvo a estar centrado. Perdón por la osadía.



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